martes, 14 de enero de 2014

no hay nadie como tú entre las bailarinas; nadie de pies tan ágiles..


Ella era una bailarina de ojos negros y zapatillas rojas,
no había nadie como ella con pies tan ágiles,
liviana como una alondra en la ventisca;
ella era una bailarina de ojos negros y zapatillas rojas
y yo, un poeta mediocre, de esos que llaman
usualmente menores.






  • fragmento poético de Thomas Harris 


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